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sábado, 7 de enero de 2012

ISAAC DÍAZ PARDO


El intelectual que obró la utopía de la Bauhaus
Muere a los 91 años Isaac Díaz Pardo, impulsor del Grupo Sargadelos.

Hay batallas perdidas en las trincheras de lo profano que resonarán como un eco triunfante en los anaqueles de la historia: la victoria moral del vencido. Isaac Díaz Pardo se hizo hombre en un paisaje de derrota y, pese a verse forzado a bregar en una tierra quemada, su lucha no cejó hasta los últimos días, consciente de que se llevaba a la tumba un poso de amargura inmerecido y el unánime reconocimiento de su pueblo.

El intelectual galleguista, que murió este jueves en A Coruña a los 91 años, contribuyó a dar forma a su tierra.

Mente preclara y faro de largo alcance, fue uno de esos seres que construyen un país, una cultura, pues sus vidas son una obra en sí misma. La cerámica de Sargadelos es sólo el escaparate de una industria cultural fomentada por este artista, editor, empresario y escritor nacido en el Santiago de 1920, antesala del horror.

Era un muchacho cuando el fascismo arrumba a su padre, Camilo Díaz, también pintor. Con el golpe del 36, cae la generación de galleguistas que le frecuentaban y los vecinos de aquella Compostela de mesa camilla. El adolescente Isaac está solo y marcado; Galicia, en manos de los sublevados, es la víctima seminal de una guerra callada. "Para entenderlo hay que comprender el siglo XX en España y en Europa", explica Suso de Toro.

"Era un izquierdista de 16 años, comprometido con la autonomía gallega, que se ve lanzado a la lucha política", rememora el escritor de Trece campanadas mientras revisa una carpeta con cartas remitidas por Díaz Pardo. "Salvado por un tío, tiene que sobrevivir en el mundo de los asesinos de su padre", expone De Toro, quien recuerda que, pese a su bisoñez, participó en la campaña del estatuto gallego, que no entró en vigor por el advenimiento de la contienda.

Huyó del fascismo, pero regresó para rescatar a Galicia del pozo cultural Objetivo de caza prioritario, Díaz Pardo huye disfrazado a la ciudad donde ahora ha encontrado la muerte y se refugia en un desván. "Fue un superviviente toda su vida. Ha muerto anciano, pero siempre tuvo que mirar de reojo a la historia porque estaba en la lista de la maquinaria pesada del odio", afirma Manuel Rivas , que le agradece su apoyo para publicar la revista Luzes.

El destino viaja por mar y, en la otra orilla, está la quinta provincia. Engarza así sus inquietudes con la intelectualidad exiliada en Buenos Aires, de Dieste a Castelao, que había imprimido trabajos en el taller de su padre. "Se crió en una cuna de libertad que convocaba a varias corrientes de la República", apunta Rivas.

Frente a la moderación de su progenitor, él militó en las Juventudes Socialistas Unificadas y, andado el tiempo, fue un declarado conservador libertario –en el sentido conservacionista– llamado a preservar la lengua y la memoria de manera irreductible.

Artista, empresario y editor, siempre fue blanco del implacable cañón de la injusticia Su regreso a casa supone un intento de rescate y regeneración económica y cultural de Galicia: crea, junto al pintor y escritor Luis Seoane, el Laboratorio de Formas y saca adelante la fábrica de Sargadelos, Cerámicas do Castro, una editorial homónima o el Museo Carlos Maside, por no hablar de la ayuda que presta a Ruedo Ibérico o del infructuoso intento de fundar un periódico que cimentaría la democracia tras la muerte de Franco.

Díaz Pardo, un renacentista que trató de "construir la utopía de la Bauhaus" en un rincón del Atlántico, fue apartado con malos modos de sus criaturas cuando ya era toda una institución canosa. Su expulsión por un polémico tejemaneje accionarial cerró el círculo. "Unos mediocres se aprovecharon de él a sus espaldas y lo desposeyeron", concluye Rivas. "Una metáfora de lo que sucede cuando la codicia derrota al ingenio y a la imaginación".

EL PÚBLICO

sábado, 17 de diciembre de 2011

YoutXchange

13.12.2011 - UNESCOPRESS La bandera palestina ondea en la UNESCO


La bandera palestina fue izada hoy en la Sede de la UNESCO para simbolizar la admisión de Palestina en la Organización. El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, la Directora General de la UNESCO, Irina Bokova, la presidenta de la Conferencia General, Katalin Bogyay, y la del Consejo Ejecutivo, Alissandra Cummins, así como los presidentes de los grupos regionales estuvieron presentes en la ceremonia.
"Nuestra admisión (en la UNESCO) es un gran motivo de orgullo", dijo el presidente Abbas a los delegados e invitados. "Escritores, artistas e investigadores palestinos han desempeñado un papel vital en la preservación de la cultura y la identidad de nuestro pueblo. También la UNESCO ha tenido un papel fundamental y ha sido una leal aliada".

En su discurso de bienvenida a Palestina, la Directora General dijo: "la UNESCO trabaja hoy en primera línea para construir un mundo más pacífico, más democrático y más justo. La dignidad humana es nuestro punto de partida y la medida de nuestro éxito. La solidaridad es nuestra guía y nuestro objetivo".

"El multilateralismo nunca ha sido tan importante como hoy. El ingreso de Palestina como miembro de la UNESCO debe suponer para todos una oportunidad de unión en torno a valores compartidos y ambiciones de paz renovadas. Este espíritu es el que me guía a la hora de dar la bienvenida a Palestina a la UNESCO", agregó Bokova.

El 31 de octubre, la UNESCO se convirtió en el primer organismo de Naciones Unidas en admitir a Palestina como miembro de pleno derecho tras la votación de sus Estados Miembros en el seno de la Conferencia General. Con Palestina, el número de miembros de la UNESCO asciende a 195.

miércoles, 14 de diciembre de 2011